domingo, 28 de julio de 2013

CAPITULO 2; 'El Chico Vans'


Sólo llevaba una hora y ya me estaba aburriendo. Se me estaba haciendo más largo de lo que pensaba. Necesitaba algo con lo que entretenerme así que saque el ordenador, que llevaba en la mochila de asas.

Empece a cotillear por Twitter y por algunas otras redes sociales. Al poco rato paso un chico castaño por el pasillo que tendría mi edad. Me fije n poco en él, se dirigía a los lavabos. Llevaba una camiseta de Vans, la reconocí enseguida, mi hermano tenia una igual solo que negra... no llevaba la marca muy a la vista, pero sabia que era de Vans. También llevaba unos vaqueros por la rodilla.

Seguí cotilleando por las redes sociales hasta que oí la puerta del baño y mire de reojo. De allí salía aquel chico, al que me parece que denominaría "Chico Vans" ya que también llevaba una gorra plana de Vans.

Volví a mirar la pantalla, divisando como se acercaba por el pasillito, desde los reflejos de aquel ordenador.

 Aquel chaval se paró a mi lado sentándose en el asiento que estaba al otro lado del pasillo. Pero que prácticamente, estaba a mi lado.

-Hola -me saludo. O eso creo que hizo, me miro; y entonces sí supe que aquel comentario iba dirigido hacia mi.
-Hola Chico Vans. -Respondí mirándole con una sonrisa.
-¿Ya me has echado el ojo? Algunas suelen tardar más -¿perdona? Me pregunte a mi misma. ¿Cómo era alguien como él capaz de dirigirse hacia mi con aquellas palabras?

Mire a mi pantalla, dejando sin palabras a ese cretino y sin intentarle prestar mucha atención.

-Lo siento, -oí que salía de sus labios. Seguí sin hacerle mucho caso. -¿Que haces? -volvió a decir, esta vez preguntando.
-Ver cosas en internet.
-¿Tienes internet? -dijo algo asombrado.
-Sí, tengo internet fijo en toda Europa.
-Wow, que suerte... -reí disimuladamente ante aquel último comentario -Yo no le veo la gracia.
-Nada, déjalo, Chico Vans.
-Zayn, me llamo Zayn. ¿Acaso quieres que te llame ricitos?
-¿Sólo se te ocurre ese nombre? ¿No te has fijado en nada más?
-Bueno sí, tu sonrisa.

Me tape la boca de inmediato, para nada tenía una sonrisa bonita, normal que se hubiera fijado. Tenía los dientes... Bueno, simplemente no estaban rectos y bien, no eran muy bonitos.

-A mi me gusta, tu sonrisa.

Sonreí tímidamente y mire directamente a aquellos ojos color café.

-Gracias, supongo.
-No eres de Inglaterra, ¿verdad?
-Soy de España… ¿No serás de allí y estamos hablando inglés a lo tonto?
-Sí, si que soy de aquí. Sólo que mi familia nos es original de aquí...

Note como mi sonrisa se agrandaba, aquel chico que de primeras se había comportado como un... Bueno, no hay palabras para definir algunos comportamientos, y ahora... ¿Me piropeaba? Lo que puede cambiar la gente de un momento a otro en un pestañear de ojos. Eso si que era asombrante.

[…]

-Ricitoss...  -dijo, yo sin hacerle prácticamente caso seguí mirándole embobada con aquella sonrisa perfecta. ¿Y si era verdad que el amor a primera vista existía?
-Dime, Chico Vans.
-Te he dicho que no me llames así, ... -intentó terminar aquella frase con mi nombre, pero no lo sabía, ya que nadie se lo había dicho.
-Bea.
-Bueno, Bea, no me llames así.
-Ya mucho no te voy a poder llamar de ninguna manera… Se ha encendido la luz para los cinturones.
-¿Enserio? ¿Ya? -dijo mirando. -Pensé que llevábamos menos tiempo hablando.
-Sí, y yo -respondí metiendo el ordenador el su funda.
-¿Te ayudo? -dijo ayudándome.
-Gracias.

Su sonrisa constante amplio y subió el ordenador a la zona de equipaje de mano.  

-Bueno, ha sido un placer.
-Lo mismo digo, Bea.

Sonreí mientras tomaba asiento y mientras él se iba a su asiento.
Se notaba levemente como el avión iba descendiendo suavemente. Delante mío había un niño que iba diciendo constantemente que ya se veía la ciudad y la torre de control del aeropuerto, por como hablaba la mujer que iba a su lado, se la notaba alterada. Eso me recordó cuando yo viajaba en avión con mis padres.

Cerré los ojos y deje que el avión descendiera con mi consentimiento que aterrizara y que dejara y eligiera lo que pasaría aquel verano. Era la hora de vivir una vida fuera de casa. Sin nada planeado, pero con todo constante…

'Tr, Tr, Tr, Tr, Tr, Tr, Tr' Eso es lo que sonaba y retonaba en mis oídos, el avión ya en el suelo andando firme y estirado, como debe de ser en tierras extranjeras. Ahora era la hora de la carrera de maletas. Ese pequeño instante en el que todos los padres se quitan los cinturones antes de tiempo, se levantan, y cogen sus maletas y las de sus familias y hacen hueco en el pasillito. Para la gente normal eso era... ¿como decirlo? Normal, como beber agua para no morir, pero para mi no, para mi desde pequeña había sido una carrera entre los padres para saber quien era más rápido. Pero en mi caso no era mi padre el que se levantaba, si no yo. Siempre me gustaba levantarme la primera del asiento. Y llego el momento, mientras el avión se colocaba los adultos se levantaron y cogieron sus cosas.

Cogí mi mochila de asas y la cámara, empece a andar por aquel pasillo estrecho de los aviones pero que servía para que cualquier persona cupiera.

Empece a bajar las escalerillas, era hora de volver a pisar tierras Inglesas.

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