domingo, 1 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 7; Pececillo


"Brazada limpia, bonita. No hay más." Esas eran las palabras que me llagaban a la mente cuando recordaba a la profesora que había tenido años anteriores en natación. Siempre decía lo mismo: "Una brazada limpia, sin fallos es lo más bonito que hay en la natación. No hay más que decir." Siempre solía decir eso cuando alguno fallábamos. Ni regañina ni algo por el estilo, no, sólo palabras serenas. Palabras que nos hacían recapacitar a todos y que hacían que no falláramos en lo que quedaba de clase, o que hubiera mínimos errores. En aquel momento en el que empece a nadar abraza me di cuenta, la patada era errónea. La gente suele cometer el fallo de hacer la patada de crol bajo el agua nadando a braza.

-Nad… muy bi… -¿quién hablaba? Salí del agua por completo cuando termine aquel largo.
-Hola Zayn. ¿Qué decías?
-Que nadas muy bien.
-Gracias -añadí una sonrisa a aquel comentario -¿te bañas?
-No. No me apetece.
-Tu te lo pierdes.

El agua estaba climatiza era muy agradable estar metido en él. La piscina estaba limpia, la depuradora no estaba puesta, pero se podrían observar perfectamente todos los cuadraditos. Volví a sumergirme en el agua buceando toda la piscina, ida y vuelta sin ver el cielo. Después de aquel momento de buceo quede agotada. Descanse un poco apoyada en la pared, hasta que me entraron ganas de volver a sumergirme bajo aquella agua cristalina. Esta vez no nade, ni buceé, no. Esta vez hice un perfecto pino con las piernas por fuera del agua. Las punteras de los pies totalmente rectas y en un segundo unas piernas perfectamente abiertas de par en par.

-¿Eso no duele? -pregunto la voz de Zayn.
-Depende. Si no has calentado, sí.
-Debe de doler...
-¿Sabes? Pareces una chica tomando el sol. Sólo que llevas toda la ropa puesta.
-¿Qué quieres? ¿Me la quito?
-¡No! -Exclame -Pero podrías bañarte... No todos los días hace tan bueno en Inglaterra.
-Ya, en eso tienes razón.

Sonreí. Volví a meterme en el agua pero esta vez para nadar a espalda, en mi opinión... El estilo más sencillo, más rápido, y el que menos cansa. En definitiva... Mi preferido. Vi a Zayn alejarse. No sabía a donde iba, pero por un momento se me paso por la cabeza que iría a ponerse un bañador para meterse. Seguí nadando. Nadar, algo que se me daba realmente bien. Pero no mejor que a mi madre... Una gran nadadora. Aquella mujer que me había dado a luz también era experta en un deporte acuático, la natación sincronizada. Elena Navarro, una de las mejores competidoras de natación sincronizada hasta que llego a Juvenil, donde lo dejo. Le gusta enseñarnos a mi hermana y a mi, la verdad es que es un deporte que me encanta, y más aprenderlo con mi familia.

Vi que Zayn regresaba pero no con un bañador puesto, no. Seguía con la misma ropa, y en su mano se deslumbraba un iPod. El iPod de la noche anterior.  Seguramente uno de los últimos. Se veía que era nuevo.

-¿Te importa que ponga música?
-Por supuesto que no -respondí acercándome.
-¿Qué escucháis en España?
-Pues lo mismo que aquí, supongo. Me da igual, pon lo que quieras.
-Bueno, pues nada -pensó aquello que dijo y volvió a hablar -Nada de nada, ósea de que no pasa nada o algo así. Y también nada de nadar. Que nades, me refiero.
-Te explicas muy mal -reí. Por su rostro apareció una sonrisa y su hombros se encogieron. Carcajeé y volví a nadar.

La gente suele tener buenas sensaciones como estar enamorado, ser feliz... Pero yo no. Sí, soy feliz; pero una de las mejores sensaciones que tengo es esa, nadar. Es un deporte, pero para algunos es una relajación. Sinceramente, a mi me hace desaparecer del mundo, olvidarme de todo, pero al tiempo, pensar en todo. Otra cosa que se me da bien, pensar. La gente habla, habla mucho. No se dan cuenta de que a veces, es mejor conectar el cerebro y no los sentidos. Vale, me encanta hablar, y si hubiera deporte olímpico seguro que estaría entre las cinco primeras. Pero si hubiera un deporte de pensar... Nadie conseguiría arrebatarme la cima del podium.
Para mi nadar es olvidar, relajar, pensar, conquistar, soñar. Sólo la sensación de estar metida en una piscina, con su agua relajante, esa tranquilidad... Sólo con eso, se te olvida el alrededor, y parece que no piensas en nada, mientras piensas en todo. Es bonito, muy bonito. Como ahora. Estoy metida en el agua, relajada, y pienso que no pienso nada, suena raro, parece raro, es raro. Por mucho que nos relajemos y olvidemos de las cosas siempre hay una voz dentro de nuestras cabezas que te dice los problemas, cosas, ideas... Te dice de todo. Pero tu desconectas esa voz y sonríes, te das cuenta de que eres libre de pensamientos, que da igual el mundo de alrededor. Eres tú, tus cosas y ya esta, no hay nada más.

[…]

-¿Pero no te cansas?
-No -sonreí.
-Llevas casi dos horas ahí metida. Pareces un pececillo... ¡Oh claro! -Dijo rápidamente -Ya lo entiendo, eres un pececillo. Por eso aguantas tanto en el agua y por eso cuando miro tus manos no están pasa.
-Estas loco -reí.
-Pero soy un loco simpático. ¿No?
-Sí, tonto.
-Venga, sal. Se hace tarde...

Salí de la piscinas como es de costumbre, no por las escalerillas... Por el mismísimo bordillo. Que para algo esta, ¿no? Reí inconscientemente sobre mis pensamientos. Zayn me traía una toalla muy mona de unas flores hawaianas. Cogí la toalla y la puse alrededor de mi cuerpo, acompañado de un «Gracias» para Zayn.
Entramos en la casa, aquel chico era adicto a la música, -pero, ¿para qué engañarme? yo también soy adicta a la música- se había pasado todo el rato con música, y me parece que ninguna era repetida. Cuando fuimos hacía la casa seguía con su iPod. Seguramente sólo lo usaba para escuchar música.

Subí arriba y me cambié. Me senté en la cama y empece a observar aquella habitación, una habitación grande y bonita, separada por un mueble con libros. Estaba decorada a lo 'adolescente' y era normal. Un chico de 15 años vivía allí...

-Pececillo... -oí la voz de Zayn.
-Dime.
-Mi madre dice que ya esta la cena echa.
-Vale. -Y recapacite un segundo -¿Sabes? Tu tienes un montón de motes hacia mi... Y sólo nos conocemos de dos días.Y yo no tengo ninguno para ti...
-Ya encontrarás alguno. Cuando me conozcas más -sonrió.

Sonreí y baje seguida de él. Sabía que su mirada estaba completamente clavada en mi. Cuando me di la vuelta para bajar el segundo tramo de escaleras lo note.

[…]

-Yo voy a subir, si no os importa.
-Claro que no, sube.
-Buenas noches, Bea.
-Buenas noches -sonreí.

Subí los escalones de dos en dos, llegue arriba rápidamente. Casi sin darme cuenta. Y allí estaba él, tumbado en la cama escuchando música.

-Hola pececillo.
-Hola -reí -Eres adicto a la música.
-Sí. Es lo que más dime relaja y lo que más me gusta en el mundo.
-A mi también me encanta.

Entre al baño y me cambie, me puse el pijama: un pantalón corto y una camiseta ancha. Ni si quiera era un pijama, pijama. Lo usaba para dormir y ya esta. Igual que usamos ropa para salir a la calle, o para estar por casa. Mi estilo era a lo americano. Cualquier pantalón corto cómodo y cualquier camiseta ancha, servían para dormir. Cogí el ordenador y empece a mirar cosas. Vi el archivo de fotos. Y me acorde de cuando Zayn me dijo «Bueno, cuando puedas me enseñas fotos de todos ellos.» Me acordaba perfectamente, estábamos en el parque aquel. Todo verde y sin columpios, pero era un parque.

-Zayn...
-¿Sí?
-¿No querías ver fotos de mi familia?
-Sí, si no te importa.
-Pues ven. Que te enseño fotos de ellos, y de todos juntos.
-Voy, voy, voy -dijo alargando la última "o" y tumbando se a mi lado. -Esto es pequeño, aquí no entramos los dos...
-¿Pero qué dices? Si sobra media cama casi.
-Da igual, en un segundo se juntan estas dos camas y ya -empezó a mover su cama y término acercándola a la mía. -Haber, veamos esas fotos.
-Sigues loco.
-Recuerda, un loco simpático...

Reí, realmente esta loco. Y eso me gustaba, le hacia más divertido.
Le enseñe fotos de todos y cada uno de los miembros de mi familia, pero no tíos, primos y esas cosas... No, eso no. Le enseñe a mis padres y a mis hermanos. Y después le enseñe a mi primo, con el que vivía y que para mi era otro hermano. Decía que mi hermana Samantha y yo no éramos totalmente idénticas porque ella tenía el pelo liso. Y también decía que mi padre parecía inglés, cosa que es verdad. Y que mis hermanos también eran muy parecidos entre ellos, pero no entre nosotras dos. Me reía un montón, decía tonterías, y veía fallos diminutos en la fotos. Pero era curioso, me gustaba estar con él. Como nunca me había gustado estar con otro chico...

No hay comentarios:

Publicar un comentario