viernes, 22 de noviembre de 2013

CAPITULO 12; Eres tonto, y tú fea.

-No mientas. 
-Yo no miento... Serás tú, la que miente. 
-Eres tonto. 
-Y tú fea.
-Pues vale. 

Me levanté y con lo puesto baje a desayunar, nadie, la casa estaba vacía. Él y yo, y encima dice que soy fea... me da que el chaval este es bipolar. Me preparé el desayuno, y me puse a desayunar en la barra, despaldas a la pared. Bueno a la puerta, o como quiera que sea, no me importaba en absoluto en ese momento. Cuando acabé de desayunar dejé las cosas en la pila y fui arriba para cambiarme, pero por el pasillo me encontré con el listillo de turno ya vestido para estar por casa, un pantalón que daba de todo mirar en el que había un escudo del 'F. Club Barcelona' y su torso al aire.

-Hola fea.

Pues vale, adiós. Le ignoré y subí arriba me cambié de ropa y doble delicadamente el vestido de Doniya, lo coloqué en la encimera y debajo, en el suelo, los tacones. Me recordaba cuando salía en verano por Málaga, allí tenía miles de vestidos de la última y tacones que valían muchísimo.

Hice la cama, la mía, no la de Zayn. Estaban juntas pero daba igual, la mía era la mía, tampoco tuve que hacer mucho, estirarla un poco, ya que habíamos dormido encima.

Baje a dejar el vestido y los tacones en la habitación de Doniya, 'bonita habitación' -pensé - bien decorado, buenos muebles de roble pintados de blanco... y un espejo bastante grande, sería como yo: un espejo, una mirada, una sonrisa. Cada vez que veía un espejo o algo en lo que se reflejara, ahí estaba yo, mirándome como una tonta. 'Me amaba' reí tontamente para mí misma, sólo que en voz alta.

-Me encanta que te rías -se oyó a mi espalda. Sonreí, seguía siendo el mismo; -Ven aquí, fea -hizo un gesto con la mano, me acerqué a él.
-¿Qué pasa?
-Te queda bien el pelo liso, -lo toco delicadamente durante unos segundos y  luego posó su mano en mi cuello. Era suave, con su dedo pulgar acarició la parte inferior de mi mejilla. Se acercó más a mí  y  me acercó a él. Miré a sus ojos que me comían con la mirada, eran muy bonitos, había chicos más guapos que él; sí, a montones. Pero daba la casualidad de que a mí me atraía Zain Malik. Se acerco más a mi, me ponía nerviosa, esto no pasaba todos los días... no sé ni en que estaba pensando lo cual ni me di cuenta de que sus labios estaban posados sobre los míos. Era un beso cálido, uno de esos de los 'el primer beso que nunca se olvida'. Un beso así, y ¿para qué separarme? Se estaba a gusto, aunque nunca pensé que el primer beso que me diera con un inglés fuera del barça, no sé, ya podía ser del Manchester o algo. ¿Y yo que cosas pienso?

Nos separamos, no sé porque pero según algún libro que he leído era para coger aire. Aunque a los segundos lo note, mi respiración iba algo más acelerada a causa de la falta del aire. Se me pasó enseguida.

-¿Por qué has hecho eso?
-Se supone que los novios se besan, ¿no? -respondió,  le miré raro, creo, no me estaba viendo la cara en esos momentos. -Me has dicho que sí, ahora no me lo vengas negando.
-Serás tonto -le di un golpe en el pecho.
-Sí, sí. Me amas -dijo acercándose, salí de la habitación y empecé a andar. Note unos brazos rodeándome la espalda  -¿A dónde vas?
-No sé, abajo. Supongo.
-Estamos solos hasta la noche, ¿quieres qué salgamos?
-¡Vale! - exclamé parando en seco en la escalera.  Él rió y yo sonreí.  Esto era bonito, bastante, y eso me encantaba...

[...]

-¡Corre! -gritó Zayn, agarró mi mano y llego al autobús. Las puertas ya cerradas se abrieron de nuevo, entramos dentro refugiándonos de la lluvia y transportándonos al lugar al que íbamos. Nada más entrar Zayn empezó a hablar con el conductor, parecía que se conocían de toda la vida. Cuando dejaron de hablar nos adentramos más en el autobús, estaba lleno de gente...
En la primera parada se bajó una señora y Zayn se sentó en aquel sitio que había quedado libre, me acercó a él y me sentó en sus piernas.

-No pesas nada - me susurró, yo sonreí y le di un beso en la mejilla, esta vez sonrío él.
-¡Qué pasa Malik! -nos interrumpió la voz de aquel chico que nos molestó la primera tarde que salimos. -Hola muñeca, ¿aún sigues con este?
-Bájate en la próxima, -me susurro la dulce voz de Zayn. Su cuerpo se intento levantar o hacer el amago, yo me levanté y él después de mi, también lo hizo. La parada se anunció y el autobús bajo la velocidad.
-Pues sí, sigo con él. Y me encanta estarlo -le contesté al chico, luego besé cortamente los labios de Zayn y con su mano agarrada a la mía me dirigí a la puerta la cual se abrió al poco para dejar que bajáramos.

Ya abajo Zayn besó mi mejilla.

-Le has callado pero bien, pececillo -me dijo, sonreí.
-¿Y ahora qué?
-A esperar el próximo autobús. Llegará en cinco minutos, si no me equivoco...

Nos sentamos en la parada, estuvimos observando a la gente que pasaba, haciendo el tonto o simplemente diciendo tonterías. Cuando llego el autobús nos montamos y bajamos de nuevo pero esta vez en la parada correcta. Al bajar se podía observar un centro comercial bastante grande... Algo como el 'Plenilunio' o 'La Gavia' en Madrid.

Dentro había muchas tiendas, unos cines, una bolera, salas de juegos, incluso un gimnasio. Allí había de todo.

-¿Te parece si vamos a comer al McDonald?
-Claro, vamos -respondí.

Subimos arriba, no sé cuantos pisos exactamente... me senté en una mesa en el McDonald mientras Zayn fue a pedir.

[...]

Reí fuertemente sobre la tontería que había dicho y hecho Zayn, la gente empezó a mirarnos y mi cara poco a poco se puso roja... ¡Pero qué tímida soy! Madre mía... Mire a Zayn y me escondí de las miradas de la gente que nos había mirado.  Él empezó a reirse en bajito y yo sonreí sin sentido alguno.

La tarde paso así prácticamente entera, y me encanto. Tonteando, pasando a tiendas al tutun... Toda la tarde así, hasta que se hizo tarde y decidimos volver a casa.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

CAPITULO 11; Te odio.

Allí seguíamos, bailando y disfrutando de la noche. No me había separado del lado de
Zayn en ningún momento, especialmente porque él estaba pendiente mía todo el rato. Me
había presentado a algunos de sus amigos que estaban por allí, pero apenas me
acordaba de algún nombre. Estaba cansada, pero no lo estaba. Es decir: si me llevan a la
casa a dormir me quedo dormida enseguida, pero por otra parte podría aguantar allí
horas.
-¿Quieres bailar? -me pregunto al darse la vuelta y ponerse delante mía.
-Claro... Pero no se me da muy bien.
-Veamos lo que dices -me ofreció la mano y se metió entre la gente, me acerco más a él y
me cogió por la cadera. Yo me aferre a sus hombros. Los últimos minutos habían estado
sonando canciones lentas y relajantes al contrario que en las dos ultimas horas. Zayn
empezó a mover sus pies y yo le seguí. Bailaba bien, y a mi también se me daba bien.
Pensé que lo haría peor. Aparte de que a mi nadie me ha enseñado a bailar de ninguna
forma excepto para el ballet y hip-hop.
-Bailas muy bien.
-Las fiestas son lo mío. Además, mi hermana es especialista en este tipo de bailes y me
enseña -dijo tímido, reí.
-Pues luego me demuestras que es lo que mejor se te da de las fiestas, ¿vale?
-Sí, claro. Vas a alucinar.
Seguimos bailando, los minutos pasaban y nosotros seguíamos allí en la pista. La gente
no se movía de sus sitios. Los de la barra: hablaban, reían y bebían, los del jardín: hacían
lo que les apetecía, los de la pista: bailaban, como nosotros. Me sentía bien, era como
estar protegida entre sus brazos. Enserio, este chico hacia que fuera otra, y Zayn era
diferente, era mejor que los demás. ¿Y si era verdad que yo también sentía por él algo
más un amistad? No se, pero con él todo es diferente.
-Bea... ¿Te acuerdas de lo que te dije?
-¿En la piscina? -pregunté, él asintió -Llevo recapacitándolo todo el día... -baje la cabeza.
-Ehh, mírame. Mira, si tú también sientes algo por el estilo, bueno... No sé, quizá
podríamos ser algo más que amigos...
-Sí, me lo pensare -dije acercándome más a él.
-Te quiero, Bea. Enserio...
-Sí, te creo.
-Sólo tú has conseguido que me meta en una piscina después de dos años cuando mi
primo estuvo casi tres horas intentando que me metiera -susurro en mi oído; ¿enserio?
¿De verdad lo decía enserio?
-Zayn, ¿qué se siente al estar enamorado?
-Pues quieres estar con esa persona siempre, no dejar de mirarla. Agarrarla de la mano
para que todo el mundo sepa que es tuya y sólo tuya, porque no necesitas nada más.
Que te de igual donde estéis mientras puedas abrazarla y decirla lo que sientes, quererla.
Y no tener ese miedo de que se pueda ir. Verla y sonreír, querer tenerla todos los días al
lado tuyo, de tu mano, que te levanté susurrando y luego te de un beso... Querer probar
sus labios hasta desgastarlos y querer que su perfume desaparezca y lleve el tuyo
puesto, o que por lo menos lo recuerde.
-¿Has sentido alguna vez todo eso por alguien? -pregunte, ¿así se sentía la gente que
estaba enamorada? Entonces, ¿yo que tenía? Sin darme cuenta nuestras frentes estaban
juntas y nuestras miradas se cruzaban sin darnos apenas cuenta. Le brillaban los ojos.
-Tú. Te lo estoy diciendo... Y perdón por decir esto, pero te comería esos labios que
tienes.
-Los labios esta noche no te dejo, pero la mejilla sí -y sin poder decir nada más una de
sus manos se puso a un lado de mi rostro sujetándolo mientras la otra seguía en mi
cadera. Luego poso sus labios en mi otro lado de la cara y me dio un dulce beso.
Seguramente fue la mejor sensación que había sentido nunca. Me agarre mucho a su
cuello y le abrace, le quería sí, pero ¿cómo decírselo? Él correspondió al abrazo y me
agarro más fuerte de la cadera. Ya no nos movíamos estábamos quietos, abrazados en
medio de la pista, mis ojos estaban cerrados y supuse que los suyos también. Al abrirlos
vi a muchísima gente mirándonos. No todos, pero sí muchos. Y muchos es muchos.
-Zayn, nos miran todos.
-Lo sé. No te lo dije porque quería que todos supieran que: eres mía -me susurro.
-Dios mío Zayn, que vergüenza -puse mis manos en mi rostro e inmediatamente escondí
mi cara en su pecho. Él me cogió de la mano y empezó a andar a paso rápido. Salimos al
jardín, apostaría que estaba roja, mi cabeza iba baja sin mirar a nada.
-Ya está, ya no nos ve nadie.
-No sabes la vergüenza que me has echo pasar...
-Uii, que te me pones roja... -dijo pasando sus brazos por encima de mis hombros
dejándome así en medio de la pared y él. Baje la cabeza.
-Te odio.
-Y yo a ti -dijo plantando otro beso en mi mejilla. Sus labios eran suaves, muy suaves.
Volví a abrazarle, pero esta vez pase mis brazos pasaban por su pecho. -¿Quieres qué
nos vayamos a casa? -pregunto después de abrazarme separándose un poco de mi.
-No, no, no. Me tienes que enseñar que es lo que se te da bien de las fiestas. Según tú.
-Ah sí. Ven aquí -cogió mi mano y entrelazo nuestros dedos, empezó a correr por el jardín
hasta llegar a la casa, donde subió donde el que estaba allí pinchando. Le saludo y luego
estuvo hablando unos minutos cuando terminó la canción lenta empezó a hablar.
-Bueno, creo que es hora de que pinche nuestro DJ, ¿no? Todos le conocéis, se llama
Zain, pero en las fiestas es conocido como 'DJ MALIK' ¿no es así? -la gente empezó a
vitorear, -Y hoy ha venido con una preciosísima dama que apenas alguien conoce. Pero
eso son cosas suyas así que démosle la bienvenida a nuestro DJ Malik.
-Ahora estas rojo tú -le susurre a Zayn en el oído.
-Pero nadie se da cuenta por las luces que hay en esta zona, mira ven, ponte conmigo
donde la tabla.
Le hice caso y me puse a su lado, el que estaba pinchando bajo a la barra, supongo que
para tomar algo. Zayn empezó a hacer mezclas y demás cosas que hacen los 'DJ' pero
como no entiendo mucho de eso... A mi sólo me gusta la música.
-¿Te gusta?
-Sí, eres bueno -sonreí. Y él volvió a besar mi mejilla.
-Yo te mato -dije mirándole desafiante. Él empezó a reírse.
-Sí, y también me odia el pececillo este.
-Sí, te odio -sonrió y siguió pendiente de la música. Al rato subió el chico que antes estaba
ahí y nos pregunto que qué tal. Zayn le dijo que muy bien pero que cuando acabara con
aquella canción nos teníamos que ir. No entendí muy bien el por qué, pensé que no
teníamos hora. Ya eran las tres o así, lo se. Pero yo me estaba divirtiendo. Cuando Zayn
terminó salimos del edificio y empezamos a andar por el barrio.
-¿A dónde vamos?
-A casa. Mi padre tiene que estar esperándonos en la siguiente calle con el coche.
-¿Doniya no viene?
-Se queda a dormir. La hermana de Ryan en una de sus mejores amigas. Siempre se
quedan a dormir juntas.
Llegamos al coche y Zayn se subió delante, mientras yo subí detrás. Estaba cansada, a
decir verdad. El viaje de vuelta a casa se me hizo corto.
-Ahora intentar no hacer ruido, las chicas están dormidas -nos dijo Yaseer cuando aparcó
en la puerta delante del garaje.
Salimos del coche y entramos en casa. Nos despedimos y subimos arriba a dormir.
Estaba agotada a decir verdad. Al llegar arriba me quite los zapatos y me tire a la cama
directa, Zayn no creo ni que hiciera eso. Pero no me fije, antes de que mi cabeza
produciera sueños inconscientes recuerdo que el chico que se había declarado a mi de
una forma despectiva beso mi mejilla y yo tontamente sonreí. ¿Y si era verdad que me
gustaba? ¿O incluso algo más...? El corazón decide por sí sólo, no como el cerebro...
[…]
Uff, que dolor de todo. Me suena la música en la cabeza. ¿Qué hora será? Miro a Zayn
que sigue con toda la ropa puesta y dormido, es adorable... Sinceramente, le quiero.
¿Para qué engañarme? Le diré que sí... Es mejor tenerle mientras pueda. Me volví a
tumbar en la cama, estaba agotada. Pero es lo que pasa después de las fiestas. Mire un
reloj que había en la pared, la una. ¡Dios mío! La una... Tenemos que levantarnos, es
tarde. Me senté entre la espalda de Zayn y su culo e intente despertarle. Puse mis manos
en su chaqueta y empece a tocarle como si fuera un piano, luego acaricie su mejilla y
susurre su nombre.
-¿Qué pasa? -dijo cansinamente.
-Es tarde.
-¿Tanto?
-La una pasadas.
-Ay... Que sueño. ¿Qué haces encima mía?
-Nada, despertarte y decirte que sí, a lo de anoche...
-¿Qué de anoche?
-Lo que me dijiste en la fiesta...
-Pues no lo recuerdo.

martes, 10 de septiembre de 2013

CAPITULO 10; Fiesta del verano.

Un despertar mañanero, desperté pronto tampoco es que tuviera mucho sueño, ya ha pasado algo más de una semana desde que llegue a Bradford. Aunque no sé ni que día es. Pero de momento están siendo unas vacacionesincreíbles, esta familia es alucinante. Y estoy súper a gusto con Zayn. Después de
desayunar volví a subir arriba, esa noche teníamos una fiesta. Era una fiesta 'adolescente'
según Zayn. Íbamos a ir: Doniya, él y yo. Era en Bradford, y según ellos había que ir
arreglados. Según parece podría ser la fiesta del verano.

-Zayn...
-Pececillo...
-Venga levanta. Se hace tarde. Que hoy tenemos la fiesta del verano según tu.
-Es verdad -rió.
-Buenos días -dije besando su mejilla y levantándome.

Lo de besar su mejilla ya se había echo diario. Después del primer día que lo hice me era
inevitable no hacerlo. Me metí en el baño y me puse el bikini. También solíamos ir a la
piscina después de que le despertara, pero sólo si hacia buen día. Hoy era un buen día,
hacia un bonito día, después de los dos días lluviosos que tuvimos ayer y ante-ayer.
Salí del baño con un bikini del decathlon, bueno... la parte inferior era de los grandes
almacenes deportivos, mientras que la de arriba de Lacoste. Salí del baño, y allí ya no
estaba Zayn así que decidí bajar. Cogí mi toalla, una toalla con los Loney Tons, los
famosos dibujos de Warner. Y salí a la piscina. Apenas había nubes en el cielo, y si había,
eran de un color blanquecino, se podía observar un expedido Sol, aunque no lo
recomiendo mirar, ya que deja ciego. Reí sobre la tontería que acababa de pensar, y
después de darme una ducha me tire a la piscina zambullendo así mi cuerpo. Empece a
nadar, como todos los días. Y luego, cuando estaba cansada a practicar el pino.
-Pececillo.
-Hola, chico que no se mete en la piscina pero tiene mil bañadores.
-Bueno... Cada uno tiene lo que quiere, eh.
Reí y seguí a lo mío. Me aburría un poco allí sola en el agua... Ojalá Zayn se metiera,
sería alucinante. Pero sabía que no quería, aunque por preguntar no pierdo nada.
-Zayn... ¿Puedes meterte?
-¿Para qué?
-Por fa, es que me aburro un poco.
-Tú aburrirte -rió, era raro, sí, yo aburrida, de lo más raro...
-Po favor -hice pucheros.
-No me mires así. ¡Qué me da algo!
-Jo, por favor...
No sé que hice, pero en aquel momento se acercó a las escalerillas y se metió. Poco a
poco, pero terminó metiéndose.
-¡Bien! -grite agarrándome a su cuello y abrazándole.
-No voy a nadar ni nada, eh. Sólo meterme. Y ya esta.
Sonreí. Me hacia feliz que se hubiera metido conmigo a la piscina. El chico que tenía
miedo al agua y el que estaba metido en ella. Valiente, eso es poco. Superar fobias es
muy duro, y aunque no realizara nada en el agua, ya sólo estar metido era un gran mérito.
Empezamos a reír y jugar un poco. El agua nos llegaba de cadera a pecho, casi cuello,
por donde estábamos, así que no había problema. Le veía feliz. Y eso me hacia feliz a mi.
Sinceramente no sé por qué. Pero cada día me sentía mejor junto a él. Y no haberle
conocido incluso me parecía un error. No sabía porque me pasaba esto, pero bueno...
Quizá fueran nuevas experiencias y sentimientos que te da la vida. En un instante me
cogió de la cadera y me acercó a él. Me abrazaba por detrás, era bonito. Me gusto la
sensación.
-Te quiero -susurro en mi oído.
-Y yo a ti -respondí, porque era verdad, le quería.
-¡¿Enserio?! -pregunto sorprendido.
-Claro, eres mi amigo. A los amigos así se les quiere -sonreí.
-Yo no me refería a ese tipo de te quiero's -dijo para sí mismo, lo cual no entendí porque
lo dijo lo suficientemente alto para que lo escuchara.
Se me paro el cuerpo. Todo: cerebro, corazón, nervios, brazos. En definitiva, todo. Quieta
como una estatua y muda como un mimo. ¿Cómo debía reaccionar ante aquel caso? Era
extraño, me sentía muy rara, ¿y si yo sentía algo por el estilo? A decir verdad, nunca
antes había estado así con un chico, nunca había sentido lo que sentía por Zayn, y si era
verdad qué yo también le quería de ese estilo de querer. Me sumergí en el agua cayendo
como si fuera un plomo, porque no sabía que decir, hacer, o reaccionar. Me sentía
extraña. Me había gustado que me dijera eso, pero exactamente, ¿por qué? ¿Acaso yo
también sentía lo que él por mi?
[…]
Doniya y yo ya estamos casi preparadas para la fiesta. Ella va realmente guapa, lleva un
vestido apretado al cuerpo azul marino, una especie de tacones no muy altos blancos a
juego con un pequeño bolso de mano. También lleva unas perlas como pendientes y unas
pulseras de diferentes colores oscuros. Yo voy diferente, totalmente diferente. Llevo un
vestido cogido al pecho morado y blanco. La zona de abajo, que cuelga, es morado
mientras que la zona alta del tronco es blanco. Es decir, la zona en la que va cogido al
pecho. Ambos vestidos son cortos, por el muslo. Yo también llevo unos bonitos pendientes
de perla de Tous. No llevo bolso, ya que en la chaqueta morada que acompaña al vestido
me sirve para llevar el móvil. Todo lo que llevo es de Doniya, excepto los pendientes y las
manoletinas, las cuales son un poco alzadas. Ambas nos planchamos el pelo. Y también
vamos maquilladas, yo apenas llevo una fina raya por la parte inferior del ojo, suficiente
para realzarlos. Mientras que ella va pintada en mayor cantidad, la queda realmente bien,
como dijo Zayn.
-¿No nos queda nada? -pregunte.
-No, yo creo que ya vamos perfectas -sonrió.
Salimos al pasillo que daba a la segunda planta, la cual estábamos. Bajamos abajo, allí
estaban los demás menos Zayn, el cual me he dado cuenta de que tarda un montón en
prepararse para salir, se tira un montón de tiempo en el espejo.
Finalmente bajo por las escaleras, iba con un pantalón vaquero negro ajustado y una
camisa blanca con el cuello y las mangas de un color rojo oscuro sin llegar a granate. El
pelo lo llevaba peinado para atrás, y sinceramente, va realmente guapo.
-Estáis preciosas -dijo sonriendo.
-Tú también vas muy guapo -dijimos las dos al tiempo. Reí, bueno... No sólo yo, reímos
todos los que estábamos allí en el salón.
Yaseer nos hizo una foto lo cual me recordó que yo también quería una, pero con mi
cámara.
-¡Esperar un segundo! Ahora vuelvo -dije subiendo las escaleras de nuevo para ir a por la
Canon que ha todos tanto les había gustado. 'Ha ido a por su cámara, seguro' oí abajo. Lo
cual era cierto. Cogí la cámara lo más rápido posible y luego volví a bajar.
-Sabes dónde es, ¿no? -le dije a Yaseer cuando le entregue la cámara.
-Sí, venga poneos.
Me puse al lado de Zayn, era una bonita foto, él en medio y nosotras dos a los lados
mientras él nos agarraba de la cintura, bueno a su hermana de la cintura, a mi más bien
de la cadera. Seguía pensando en lo que me dijo en la piscina. La duda de ese día era
eso, ¿iba enserio? ¿Yo sentía lo mismo por él? ¿Cómo acabaría nuestra amistad?
¿Llevaríamos a ser algo más? Yaseer nos hizo varias fotos, luego se unieron Waliyha y
Safaa. Y finalmente programe la cámara para que todos saliéramos en una bonita foto.
Yaseer nos llevo a la fiesta, que era en la casa de unos amigos de Doniya y Zayn. Ella se
esparció por ahí, la última vez que la vimos fue cuando bajo del coche y se fue con unas
chicas, mientras que nosotros íbamos juntos, algunos nos miraban raro y otros se
acercaban a saludar o a preguntar sobre mi.
-¡Hey, Ryan!
-¡Que pasa Zain! -le saludo dándose una especie de abrazo de hombres.
-¿Te acuerdas que te dije que vendría una amiga? -El chico asintió sobre la pregunta de
Zayn. -Pues es ella.
-¡Jolin chico! ¿Sólo sabes estar con chicas monas eh? -rió, y luego se presentó -Hola, yo
soy un amigo de Zain, Ryan. Pero de los de verdad, no de esos que se juntan con él
porque es popular en el instituto.
-Yo soy Bea -sonreí, parecía un chaval simpático. -Sí, ya me ha contado cómo eres -
sonreí de nuevo.
-No eres de aquí, ¿verdad?
-Soy de España.
-Wow, según mis padres es un bonito país. Ganaron la final de Viena, lo sabes, ¿no?
-Sí -reí, 29 de junio de 2008 Eurocopa en Viena. Ganamos en la final contra Alemania, y
parecía que aquel chico lo sabía. -Fue una final alucinante.
-Sí, la vi en un bar. Zain, ¿queda pendiente lo de el fin de semana en mi pueblo, no?
-¿Lo de agosto? -preguntó el nombrado, el chico asintió y Zayn sonrió -Sí, claro. Iremos,
si no te importa -nos señalo a ambos, ¿yo también? Me pareció raro.
-Sí, por supuesto, veníos los dos.
Seguimos hablando con ese chico un tiempo. Bueno, prácticamente Zayn hablaba con él.
Yo aproveche para analizarlo. Ojos claros de un color verde marino, y un pelo corto
marrón claro, casi rubio. Guapo, sí; Era guapo. Tampoco tenía mal cuerpo, estaba
delgado pero tenía los brazos al aire gracias a un polo, y se veía que tenía buenos
músculos. Ellos seguían hablando mientras yo seguía analizando, pero esta vez el lugar.
Era una casa moderna, de diseño. Con barra, grandes espacios para moverse...
También había jardín, el cual tampoco era muy diferente. Había gran abundancia de
césped, pero estaba cortado, y bien cuidado. Había varios sillones con mesas. Todo allí
parecía de diseño, el ambiente esta muy bien y la gente reía, bebía y se divertía. Como en
cualquier buena fiesta. Las edades estaban entre unos 20 a 15 años. No se veía a ningún
adulto, responsable, es decir: padre. Excepto un par de ellos detrás de la barra y uno
pinchando en una zona en la que se había adecentado para la música. Pero ellos ni
siquiera serían padres de los que estaban en la fiesta, serían algunos criados o incluso
gente contratada para la noche.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 9; A mi me gusta así.


Llevábamos ya rato caminando, estábamos muy a gusto riendo y hablando, por lo menos yo. Terminamos sentándonos de nuevo en la hierba. Ahora me tocaba a mi hacerle fotos, él ya me había echo suficientes.

-Pero no te muevas. ¡Zayn!
-Venga, enana. Haber si me sacas una foto moviéndome. Inténtalo, por lo menos.
-Pero no te muevas tan rápido, que vas a parecer un garabato.
-Venga, tu sácala, da igual.

Espere a que estuviera un poco más quieto, aunque era algo difícil. Enfoque bien la cámara y pulse el botón. Un flash salió de la cámara e hizo que Zayn dejara de moverse. Se acercó a mi y cogió la cámara.

-Ves, pececillo. No ha salido tan mal, ¿no?
-Podrías haber salido mejor, estoy segura.

Seguí haciéndole alguna foto más. Sus caras me daban risa, estaba siendo una tarde de lo más entretenida.

-¡Qué pasa Malik! -nos interrumpió una voz.
-Hola, Robin -respondió Zayn un poco molesto. Quizá no le gustara la presencia de aquel chico.
-¿Y esta muñeca? No me la vas a presentar o ¿qué?
-Claro, se llama Samantha -¿Samantha? Pero, por qué había dicho eso. Él sabía que yo no me llamaba así. Él tendría sus razones...
-Bueno, muñeca. No te juntes con chicos como él. Estamos algunos que somos mejores -dijo acercándose mucho a mi. Demasiado, para mi gusto.
-Déjala, James. Además, no te entiende. Es española.
-Uii, si ya sale el novio a defenderla.
-No somos novios -dijo Zayn interponiéndose entre los dos. Seguramente no le caía bien aquel chaval... Se sentó delante mía, bueno, casi encima. Pero no me molesto. Le prefería antes a él que a ese tal James.
-Sí, seguro. Y yo me lo creo. Venga, hasta luego Malik -se levantó. -Que no te parezca raro si nos encuentras por ahí. Hasta luego, muñeca -se dirigió esta vez a mi.

Ese chico se alejo de nosotros en instantes, al poco rato ya no se veía rastro de él. Esperaba no volver a verle, no me había agradado mucho. Y... ¡Ag! que asco de chaval. «Bonita», nunca antes esa palabra había sonado tan mal. Zayn estaba callado, quizá recapacitando sobre lo que acababa de pasar. Aquel chico de primeras no me había caído muy bien.

-Lo siento. Hay a gente que no la caigo muy bien por aquí -agacho la cabeza mientras se quitaba de encima mía.
-No importa, Zayn. A mi tampoco me ha caído bien el muchacho ese.
-Siento haber dicho que te llamabas como tu hermana, pero es que no quería que te pudieras meter en alguna cosa. Bueno, no se sí me entiendes -rectifico rápidamente -Era para que no supieran de ti...
-Quizá sea mejor que regresemos, ha dicho que podíamos volver a verle. Y no me apetecería mucho.
-Sí, vayamos a casa.

Recogimos todo, aunque Zayn prefirió llevar mi cámara al cuello, no me dio explicaciones, pero tampoco me importaba. Empezamos a andar, camino a casa. Que curioso, en en España hay una inmobiliaria que se llama "Camino a casa" eso hizo que me sacara una sonrisa después de lo del encuentro con aquel chaval.

-Zayn... Hay una cosa que no cuadra.
-¿Qué?
-Si soy española, y no se inglés. ¿Cómo es posible que me comunique contigo?
-Pues no se, con un idioma secreto o algo... -rió.
-Sigues estando loco, un loco simpático -susurre en su oído.

Reí y seguí andando al lado suya. Pero al rato aparecieron unas chicas detrás nuestra. Pusimos paso firme y agilizamos. Aquellas chicas nos seguían. Al parecer también les interesábamos a ellas.

-¡Zain...! -dijo una voz femenina.
-¿Qué quieres Stefany?
-Nada, hola.
-¿Nada más?
-No -respondió esa chica, seguimos andando, aunque no nos habíamos dado ni la vuelta. Pero ella y sus amigas nos seguían de nuevo.
-Que pesada, macho -susurro Zayn. -¿Qué quieres Stefany? -dijo dándose la vuelta.
-Vaya, bonita cámara. ¿Me dejas verla? -se acercó más a nosotros.
-No, y sólo por el echo de que no es mía -se la descolgó del cuello y la cogió con la mano. Tenía miedo, aquella cámara me encantaba. Aunque confiaba en lo que Zayn hacia.
-Bueno... Hola -se dirigió ahora a mi.
-Hola, -me di la vuelta del todo. -Buenas tardes.
-¿Quién eres?
-Pues...
-Es una amiga -me interrumpió Zayn.
-Ya... -una de sus amigas se acercó a ella, y la dijo algo en el oído -Sí, lo sé. No lleva nada de maquillaje, pero por desgracia aún así es guapa -le susurro a su amiga. Pero lo dijo suficientemente alto para que lo pudiéramos oír, aunque creo que no era su intención.
-Sí, chicas. No lleva maquillaje. Y sigue estando guapa, además... A mi me gusta así.

A las chicas aquellas parecía que se las hubiera caído el mundo encima. Me gusto aquel cumplido, sobretodo porque había callado las bocas de aquellas muchachas, y porque me había halagado bastante. Zayn la hizo una foto, «Foto épica» pensé. Luego me cogió de la mano y salió corriendo conmigo detrás. Cruzamos la calle y luego al otro lado nos detuvimos, aproveche el momento para agradecérselo. Bese su mejilla y lo acompañe de un 'gracias', luego él beso la mía y añadió un 'No es nada'. Creo que se aseguró de que ellas lo vieran porque giró la cabeza, y allí seguían. Mirándonos. Con las bocas abiertas.

[…]

-Siento lo de antes -dijo tumbándose al lado mía en la cama.
-¿Sentirlo? ¿Por qué? Ha terminado siendo una buena tarde y me ha encantado como de mal has dejado a esas chicas.
-Gracias, pececillo, supongo... -dijo serio. Aunque terminó riendo, a saber lo que había pasado por su mente en aquel momento.
-¿La cámara?
-Aquí tienes, -dijo entregándomela -¿Sabes? La Stefany esa, lleva coladita por mi varios años...
-Y a ti no te gusta.
-¡No! Me da asco esa chica. Al instituto parece que lleva tres quilos de maquillaje, y uf... No me gusta nada.
-¿No te gustan las chicas que van pintadas? -pregunte mirándole mientras el archivo del ordenador se cargaba.
-No es que no me gusten... Es que me gusta más que vayáis a lo natural, sin maquillar también sois guapas, si eso una mini raya... Sólo me gusta que vayan pintadas mi madre y mis hermanas.
-¿Y eso?
-Pues porque les queda muy bien con los trajes típicos de Paquistán.
-¿Tu madre también se los pone?
-Sí, le quedan muy bien. Además, le gusta mucho...

Pasaron los minutos y termine de descargar las fotos en mi ordenador, nosotros seguíamos conversando de cosas. Era entretenido estar con él. Me caía bien, realmente bien.

-Ahora en el mío -dijo entregándome su ordenador.
-¿También?
-Sí, quiero tener todas las fotos.
-¿La clave? -pregunto cuando llegue a la pantalla en la que te pedían la clave de seguridad para entrar.
-Adivina. Soy adicto a ello.
-La música -susurre.
-Nunca fallas.

Termine de descargar las fotos también en su ordenador. Al final había sido un buen día. Cerré el ordenador y seguí hablando con él. Nuestras camas seguían juntas, y nosotros estábamos sentados en ellas, a lo indio. Hablábamos y hablábamos. Era entretenido. Terminamos dormidos, aunque yo fui la última, estaba agotada incluso habiéndome echado una mini siesta antes de salir por las calles de Bradford. Apague la luz y me quede dormida.

Mi cabeza empezó a producir sueños. Sueños infinitos de los que no me desharía. Unos sueños mezclados con otros que terminaban siendo un sueño enorme. En los que aparecían mil cosas, desde mi hasta un elegante volador con escamas...

domingo, 1 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 8; Tiene miedo al agua, ¿verdad Zayn?


-Zayn... -intente despertarle. -Zayn...
-¿Qué, pececillo?
-¿Puedes levantarte? Es que quiero ir al baño.
-¿Qué? -me miro y vio que me tenía prácticamente al lado -Oh, sí. Espera.

Se levanto de la cama y yo entre al baño. Cuando salí de él, Zayn volvía a estar tumbado en la cama. Me dio que tenía sueño. Y que volvía a estar durmiendo. Baje abajo y desayune. Allí estaban Yaser y Tricia. Desayune con ellos. Aquella mañana tampoco estarían en casa, se llevarían a Waliyha y a Doniya. Nosotros nos quedaríamos con Safaa. Supongo que estaríamos en casa.

[…]

-No es justo, se te da muy bien este juego -me queje.

Llevamos un tiempo jugando a un juego en la Wii, no se ni como se llama pero me estoy divirtiendo un montón, estamos Safaa y yo en el salón jugando. A Zayn no le he visto desde esta mañana. Quizá no se haya levantado.

-¿Podemos ir a la piscina? A mi no me dejan ir sola...
-Sí, claro. Apagamos esto y subimos a cambiarnos.

Subimos arriba, Safaa se metió en su habitación a cambiar mientras yo subí para a visar a Zayn, y si no estaba despierto, para despertarle. Estaba acostumbrada a dormir mucho, pero ya llevaba mucho tiempo. Y tampoco nos acostamos tan tarde la noche anterior...

-Zayn... -vi que seguía dormido, o por lo menos lo parecía. Estaba encantador. Sólo llevaba un pantalón puesto, y su pecho entero esta al aire libre. Estaba muy mono durmiendo, no me gusta molestar a la gente cuando descansa. Pero era conveniente que le avisará, por si acaso. -Zayn.. -volví a susurrar sentándome en el borde de la cama. -Zayn... -volví a repetir.
-¿Qué pasa? -dijo somnoliento.
-Es tarde, quizá te convenga despertar... Safaa y yo nos vamos a la piscina. Si quieres vente. Pero levantate, tus padres me dijeron que te despertara cuando se fueran, y ya ha pasado un buen rato.
-Esta bien. Ahora me levanto.
-Pues, buenos días -bese su mejilla sin darme cuenta y entre en el baño a cambiarme.

La verdad, cuando me di cuenta de que pose mis labios es su rostro... No se, me sentí rara, fue una sensación diferente, no se porqué pero lo agradecí y además ya no había vuelta atrás, ya había plantado ese beso en su mejilla. Me sentí bien, quizá lo necesitaba. Cuando salí del baño él ya no estaba allí. Baje a el salón donde me esperaba Safaa con un bonito bañador, tenía un estampado de flores diminutas, por el estilo diría que sería de Zara. Pero ¿quién sabe? Hay muchas tiendas en el mundo.

-¡Que bonito bañador, Safaa!
-Gracias -respondió tímidamente.
-Venga, vamos a la piscina.

Fuimos a la piscina, estuvimos jugando y nadando. Me lo estaba pasando muy bien con ella. Estaba siendo una mañana muy entretenida. Zayn salió y se sentó en una hamaca. Seguía con la misma ropa que esta mañana, un pantalón, aunque ahora también se podía diferenciar una marca de ropa interior: Calvin Klein.

-¡Zayn! Métete...
-Prefiero miraros desde aquí, y si no os molesta también pondré música.
-¿Pero por qué no te metes? Con lo buena que esta -intente convencerle, lo que no funciono. Le tire un poco de agua pero prácticamente ni se inmuto.
-Eso no me molesta. Es más, así me refrescas.
-No entiendo porque no te metes...
-Tiene miedo al agua, ¿verdad Zayn? -respondió Safaa a mi pregunta.
-Sí. Pero, ¿y qué más da? Seguid bañandoos, yo estoy bien aquí -respondió, me quede quieta, en silencio. Creo que era mejor no decir nada, podría cabrearse... Pero Zayn noto mi reacción así que volvió a hablar -Venga pececillo. Seguid jugando. O mucho mejor, enseñale hacer el pino a mi hermana que ayer te salía muy bien -rectifico.

Nosotras seguimos a lo nuestro, era raro, Zayn con miedo al ¿agua? Parecía más el chico malo que afrontaba los problemas y los pisoteaba como si nada. Pero bueno... Lo mejor en estos casos es no decir nada, yo también tengo miedo a algo raro... Concretamente a los rotuladores. Me daban de todo; conozco la historia de una chica a la que yo conocía bastante bien. Ésta se pintaba manos y brazos, la tinta de los rotuladores le causo un cáncer raro, el caso es que terminó falleciendo con el tiempo. Nunca me habían gustado mucho... Pero lo que ahora sentía por aquel material escolar era fobia. Pura fobia, como cuando tienes miedo de algún insecto o animal. O ese miedo de pequeño a que la verduras cobrarán vida y te comieran... Simple, miedo.

[…]

Safaa y yo ya habíamos salido del agua. Ya estábamos comiendo... Ya habían regresado los demás miembros de la familia. Casi iba por el postre pero a mi interesaba otra cosa, seguía pensando en lo de Zayn, en su miedo al agua. Al terminar de comer subí arriba y me tumbe en la cama, seguí leyendo un libro que había empezado en España. Pero no pude leer mucho, los ojos se me cerraron. Estaba cansada así que termine dormida. Mi cabeza producía sueños inconsciente, era extraño... El arte de soñar durmiendo. Es bonito, pero algo confuso

**

-Pececillo... -oí susurrar de nuevo.

Abrí los ojos y allí estaba aquel chico al que le encantaba escuchar música.

-Hola, pececillo -dijo de nuevo, sonreí -Tienes un sueño muy profundo... Por cierto. Te quite el libro cuando vi que te habías quedado durmiendo, sinceramente: no se ni lo que ponía en el título -dijo con tranquilidad, aunque hablaba rápido -Te lo he dejado en esa mesa.
-Vale, gracias.
-Había pensado que podíamos salir por ahí. Todavía es pronto... Y si quieres podemos llevarnos la cámara.
-¿La cámara? ¿Qué cámara? -dije algo extrañada.
-La tuya. La Canon que tienes -respondió, ¿y éste como sabe que yo tengo una cámara? ¿Se ha puesto a mirar mis cosas, o qué? -Sí, lo siento. Me entro curiosidad cuando vi la funda. -«Este chico lee la mente», me dije.
-No importa. A mi no me importa que nos la llevemos.

Dicho esto nos preparamos rápidamente. Es mas, lo más tiempo nos llevo fue preparar mi mochila de asas. En ella terminamos metiendo la cámara, dos chaquetas -por que, quién sabe el tiempo que puede hacer en Inglaterra- y los móviles, y una cartera de Zayn. Y su iPod. Sabía que al principio el quería llevar todas sus cosas pero término decantándose por decirme «¿Te importa llevarme esto en la mochila?» a mi no me importaba en absoluto así que acepte y lo metí todo. Él fue muy amable por su parte preguntándome que si quería la llevaba él, pero no. Era mía, y tenía que llevarla yo.

Empezamos a caminar por las calles de Bradford, por aquel barrio en el que vivamos. Era bonito, estaba todo verde y florecido a causa de las grandes lluvias y el sol que hacia ahora. Estuvimos toda la tarde riendo y gastándonos bromas. Estábamos en el parque del día anterior. Apenas era parque, era una pradera verde en medio de un montón de edificios, y en medio, casi a lo lejos, unos columpios para niños. Ambos estuvimos haciéndonos fotos, pero aún mejor era ver a alguien raro, extravagante y fotografiarle. Sólo habíamos encontrado a dos personas de tal tipo en la tarde, pero era divertido.

Estuvimos sentados bajo la sombra de un árbol hablando, conociéndonos un poco más. Cada vez que pasaban los minutos me divertía más, y aquel moreno me parecía más curioso e interesante. Aunque seguía con aquella duda que había inundado mi mente en la mañana. Cuando hubo un silencio entre los dos se me escapo un frase de la boca, y por desgracia, la dije en inglés. «Pero, ¿enserio? ¿Zayn con miedo al agua?» aquella frase se escapó de entré mis labios, cosas que me molesto, exactamente porque el tubo el orgullo de responder.

-Sí, pececillo. Miedo al agua.
-Lo siento, pensé que sólo lo había pensado...
-No importa.
-Pero, ¿por qué le tienes miedo?
-Pues porque de pequeño me ocurrió algo cuando estaba en el mar, no lo recuerdo muy bien, ya que creo que quede inconsciente. Y vi a una mujer casi ahogándose en una piscina pública...
-Pero, ¿tampoco sabes nadar?
-No -dijo después de pensar un poco.

No estaba muy segura de aquella respuesta, pero tenía que creerlo. ¿Por qué no iba a ser verdad?
Más adentrada la tarde seguimos caminando y haciéndonos fotos. Había una que me encantaba. Zayn ponía caras raras continuamente y eso me hacia muchísima gracia. Pero conseguí sacarle varias fotos a lo natural y riéndose, en las que salía realmente bien.

CAPÍTULO 7; Pececillo


"Brazada limpia, bonita. No hay más." Esas eran las palabras que me llagaban a la mente cuando recordaba a la profesora que había tenido años anteriores en natación. Siempre decía lo mismo: "Una brazada limpia, sin fallos es lo más bonito que hay en la natación. No hay más que decir." Siempre solía decir eso cuando alguno fallábamos. Ni regañina ni algo por el estilo, no, sólo palabras serenas. Palabras que nos hacían recapacitar a todos y que hacían que no falláramos en lo que quedaba de clase, o que hubiera mínimos errores. En aquel momento en el que empece a nadar abraza me di cuenta, la patada era errónea. La gente suele cometer el fallo de hacer la patada de crol bajo el agua nadando a braza.

-Nad… muy bi… -¿quién hablaba? Salí del agua por completo cuando termine aquel largo.
-Hola Zayn. ¿Qué decías?
-Que nadas muy bien.
-Gracias -añadí una sonrisa a aquel comentario -¿te bañas?
-No. No me apetece.
-Tu te lo pierdes.

El agua estaba climatiza era muy agradable estar metido en él. La piscina estaba limpia, la depuradora no estaba puesta, pero se podrían observar perfectamente todos los cuadraditos. Volví a sumergirme en el agua buceando toda la piscina, ida y vuelta sin ver el cielo. Después de aquel momento de buceo quede agotada. Descanse un poco apoyada en la pared, hasta que me entraron ganas de volver a sumergirme bajo aquella agua cristalina. Esta vez no nade, ni buceé, no. Esta vez hice un perfecto pino con las piernas por fuera del agua. Las punteras de los pies totalmente rectas y en un segundo unas piernas perfectamente abiertas de par en par.

-¿Eso no duele? -pregunto la voz de Zayn.
-Depende. Si no has calentado, sí.
-Debe de doler...
-¿Sabes? Pareces una chica tomando el sol. Sólo que llevas toda la ropa puesta.
-¿Qué quieres? ¿Me la quito?
-¡No! -Exclame -Pero podrías bañarte... No todos los días hace tan bueno en Inglaterra.
-Ya, en eso tienes razón.

Sonreí. Volví a meterme en el agua pero esta vez para nadar a espalda, en mi opinión... El estilo más sencillo, más rápido, y el que menos cansa. En definitiva... Mi preferido. Vi a Zayn alejarse. No sabía a donde iba, pero por un momento se me paso por la cabeza que iría a ponerse un bañador para meterse. Seguí nadando. Nadar, algo que se me daba realmente bien. Pero no mejor que a mi madre... Una gran nadadora. Aquella mujer que me había dado a luz también era experta en un deporte acuático, la natación sincronizada. Elena Navarro, una de las mejores competidoras de natación sincronizada hasta que llego a Juvenil, donde lo dejo. Le gusta enseñarnos a mi hermana y a mi, la verdad es que es un deporte que me encanta, y más aprenderlo con mi familia.

Vi que Zayn regresaba pero no con un bañador puesto, no. Seguía con la misma ropa, y en su mano se deslumbraba un iPod. El iPod de la noche anterior.  Seguramente uno de los últimos. Se veía que era nuevo.

-¿Te importa que ponga música?
-Por supuesto que no -respondí acercándome.
-¿Qué escucháis en España?
-Pues lo mismo que aquí, supongo. Me da igual, pon lo que quieras.
-Bueno, pues nada -pensó aquello que dijo y volvió a hablar -Nada de nada, ósea de que no pasa nada o algo así. Y también nada de nadar. Que nades, me refiero.
-Te explicas muy mal -reí. Por su rostro apareció una sonrisa y su hombros se encogieron. Carcajeé y volví a nadar.

La gente suele tener buenas sensaciones como estar enamorado, ser feliz... Pero yo no. Sí, soy feliz; pero una de las mejores sensaciones que tengo es esa, nadar. Es un deporte, pero para algunos es una relajación. Sinceramente, a mi me hace desaparecer del mundo, olvidarme de todo, pero al tiempo, pensar en todo. Otra cosa que se me da bien, pensar. La gente habla, habla mucho. No se dan cuenta de que a veces, es mejor conectar el cerebro y no los sentidos. Vale, me encanta hablar, y si hubiera deporte olímpico seguro que estaría entre las cinco primeras. Pero si hubiera un deporte de pensar... Nadie conseguiría arrebatarme la cima del podium.
Para mi nadar es olvidar, relajar, pensar, conquistar, soñar. Sólo la sensación de estar metida en una piscina, con su agua relajante, esa tranquilidad... Sólo con eso, se te olvida el alrededor, y parece que no piensas en nada, mientras piensas en todo. Es bonito, muy bonito. Como ahora. Estoy metida en el agua, relajada, y pienso que no pienso nada, suena raro, parece raro, es raro. Por mucho que nos relajemos y olvidemos de las cosas siempre hay una voz dentro de nuestras cabezas que te dice los problemas, cosas, ideas... Te dice de todo. Pero tu desconectas esa voz y sonríes, te das cuenta de que eres libre de pensamientos, que da igual el mundo de alrededor. Eres tú, tus cosas y ya esta, no hay nada más.

[…]

-¿Pero no te cansas?
-No -sonreí.
-Llevas casi dos horas ahí metida. Pareces un pececillo... ¡Oh claro! -Dijo rápidamente -Ya lo entiendo, eres un pececillo. Por eso aguantas tanto en el agua y por eso cuando miro tus manos no están pasa.
-Estas loco -reí.
-Pero soy un loco simpático. ¿No?
-Sí, tonto.
-Venga, sal. Se hace tarde...

Salí de la piscinas como es de costumbre, no por las escalerillas... Por el mismísimo bordillo. Que para algo esta, ¿no? Reí inconscientemente sobre mis pensamientos. Zayn me traía una toalla muy mona de unas flores hawaianas. Cogí la toalla y la puse alrededor de mi cuerpo, acompañado de un «Gracias» para Zayn.
Entramos en la casa, aquel chico era adicto a la música, -pero, ¿para qué engañarme? yo también soy adicta a la música- se había pasado todo el rato con música, y me parece que ninguna era repetida. Cuando fuimos hacía la casa seguía con su iPod. Seguramente sólo lo usaba para escuchar música.

Subí arriba y me cambié. Me senté en la cama y empece a observar aquella habitación, una habitación grande y bonita, separada por un mueble con libros. Estaba decorada a lo 'adolescente' y era normal. Un chico de 15 años vivía allí...

-Pececillo... -oí la voz de Zayn.
-Dime.
-Mi madre dice que ya esta la cena echa.
-Vale. -Y recapacite un segundo -¿Sabes? Tu tienes un montón de motes hacia mi... Y sólo nos conocemos de dos días.Y yo no tengo ninguno para ti...
-Ya encontrarás alguno. Cuando me conozcas más -sonrió.

Sonreí y baje seguida de él. Sabía que su mirada estaba completamente clavada en mi. Cuando me di la vuelta para bajar el segundo tramo de escaleras lo note.

[…]

-Yo voy a subir, si no os importa.
-Claro que no, sube.
-Buenas noches, Bea.
-Buenas noches -sonreí.

Subí los escalones de dos en dos, llegue arriba rápidamente. Casi sin darme cuenta. Y allí estaba él, tumbado en la cama escuchando música.

-Hola pececillo.
-Hola -reí -Eres adicto a la música.
-Sí. Es lo que más dime relaja y lo que más me gusta en el mundo.
-A mi también me encanta.

Entre al baño y me cambie, me puse el pijama: un pantalón corto y una camiseta ancha. Ni si quiera era un pijama, pijama. Lo usaba para dormir y ya esta. Igual que usamos ropa para salir a la calle, o para estar por casa. Mi estilo era a lo americano. Cualquier pantalón corto cómodo y cualquier camiseta ancha, servían para dormir. Cogí el ordenador y empece a mirar cosas. Vi el archivo de fotos. Y me acorde de cuando Zayn me dijo «Bueno, cuando puedas me enseñas fotos de todos ellos.» Me acordaba perfectamente, estábamos en el parque aquel. Todo verde y sin columpios, pero era un parque.

-Zayn...
-¿Sí?
-¿No querías ver fotos de mi familia?
-Sí, si no te importa.
-Pues ven. Que te enseño fotos de ellos, y de todos juntos.
-Voy, voy, voy -dijo alargando la última "o" y tumbando se a mi lado. -Esto es pequeño, aquí no entramos los dos...
-¿Pero qué dices? Si sobra media cama casi.
-Da igual, en un segundo se juntan estas dos camas y ya -empezó a mover su cama y término acercándola a la mía. -Haber, veamos esas fotos.
-Sigues loco.
-Recuerda, un loco simpático...

Reí, realmente esta loco. Y eso me gustaba, le hacia más divertido.
Le enseñe fotos de todos y cada uno de los miembros de mi familia, pero no tíos, primos y esas cosas... No, eso no. Le enseñe a mis padres y a mis hermanos. Y después le enseñe a mi primo, con el que vivía y que para mi era otro hermano. Decía que mi hermana Samantha y yo no éramos totalmente idénticas porque ella tenía el pelo liso. Y también decía que mi padre parecía inglés, cosa que es verdad. Y que mis hermanos también eran muy parecidos entre ellos, pero no entre nosotras dos. Me reía un montón, decía tonterías, y veía fallos diminutos en la fotos. Pero era curioso, me gustaba estar con él. Como nunca me había gustado estar con otro chico...

lunes, 26 de agosto de 2013

CAPITULO 6; Me gusta tu pelo.


Subimos arriba. Seguía pensando que Málaga era lo mejor. No había nada igual. Podría pasarme horas buscando algún otro sitio parecido. Pero se me ocurría Málaga, Málaga capital. Con su castillo su plaza de toros, su puerto, sus casitas blancas... Ese Málaga del que estaba enamorada.

Ya arriba empezamos a prepararnos, Zayn se quedo fuera, en la habitación. Mientras que yo me metí en el baño a cambiarme. Tenía una duda en la cabeza. Y necesitaba consultarla. Bueno, más que una duda, era algo de lo que no sabía como nombrarlo. Haber, me explico. No tenía ni idea de como llamar a aquel chico. ¿Zayn? ¿Zain? Para mi era Chico Vans, pero sabía que no le gustaba.

-¿Cómo debo llamarte? -dijo mi boca mientras mi cuerpo salía del baño, ya arreglado.
-¿Qué?
-Es que no se... Tu padre dice que te llamas 'Zain' tu me dijiste que te llamabas 'Zayn' y para mi eres 'Chico Vans' ¿cómo debo llamarte?
-Como quieras. Pero conseguiré que me quites el apodo de Chico Vans.
-¿Llevando Vans? -mire a sus pies.
-Calla, enana.
-¿Y a ti por qué te ha dado por llamarme así?
-Me gusta ese apodo. Eres a la única que se lo he llamado. Por primera vez, me dirijo a alguien diciendo 'enana'.
-¿A ninguna de tus hermanas la llamas así?
-No, si fuera el mayor sí. Pero como no lo soy...
-Eres mayor de dos de ellas.
-Ya, pero bueno -hizo una pausa como si pensara en algo. -¡Oyee! Esto no vale. Tu conoces a más de la mitad de mi familia y yo no se nada de la tuya.
-Cuando salgamos te cuento.
-Vale -dijo acercándose a un espejo.

[…]

Llevábamos rato hablando y paseando. Había jardines verdes, flores de colores y lo más extraño, un cielo azul. Ya sabía varias cosas sobre mi. Pero yo de él más. Lo que más me molestaba era que cada vez que le miraba y veía esos ojos me daba algo. ¿Pero por qué sentía esto? No lo sabía. Este chico me atraía. Pero no creía que sintiera nada por él. Aunque mi sonrisa pensaba algo diferente...

-¿Entramos? -señaló un bar.
-No, que pagas tu. Ya me lo han echo.
-No llevo dinero.
-¿Entonces pagó yo?
-Sí quieres. Si no, conozco al dueño. Y me debe una.
-A saber por qué.
-Bueno, no me has respondido...
-Que sí tonto. Venga, vamos dentro.

Entramos dentro, un bonito lugar. Lo que más me llamo la atención fue la pared del fondo. La adornaban unas pequeñas banderitas. No de todos los países. Faltaban bastantes, pero había una gran cantidad de ellas.

-¿Te gustan? -oí la voz de aquel chico que me acompañaba y el que había ido a pedir a la barra.
-Sí, -le sonreí -pero faltan algunas.
-Son todos los países que ha visitado el hijo del dueño.
-Wow. Cuantísimos países. -dije asombrada. Allí había banderas de todos los continentes.  Muchísimas banderas de diferentes países adornaban aquella pared que tanto me había llamado la atención. Saque el móvil, hice una foto y se la envíe a mi hermano pequeño, James, acompañada de una frase «Entrar en un local y ver banderas de medio mundo. Esto es lo que se ve en un bar a las afueras de Bradford.»
-¿A quién le has mandado la foto?
-A mi hermano.
-¡Ey! Es verdad. Me habías dicho que me ibas a contar algo de tu familia.
-¿Y el qué te cuento?
-Pues no sé. Cómo se llaman tus padres, cuántos hermanos tienes... No se, algo.
-Haber. Mi madre se llama Elena, Elena Navarro y un día de fiesta conoció a un chico, el cual es mi padre. Éste se llama Brad Patterson. Y ahora mis hermanos. Con el que vivo, que no es mi hermano de sangre pero para mi es como un hermano. Se llama Ian. Y ahora mis hermanos, hermanos. -Me di cuenta de que estaba hablando por hablar, aquel chico no me escuchaba. Sólo me miraba. Le faltaba poco para que se le cayera la baba... Era algo extraño -Zayn...
-¿Sí?
-¿Me estas escuchando?
-Me gustan tus ojos... ¡Qué! ¡Sí! Estabas hablando de tus hermanos.
-Lo has dicho.
-¿El qué?
-Lo de mis ojos.
-No lo he dicho.
-¡Si lo has echo!
-Pero es que son muy bonitos.
-Gracias... Supongo.
-¿Habéis terminado? -pregunto el camarero, entendí que se refería a las bebidas.
-Sí, -contesto Zayn. -Venga vamos Bea. ¿Te importa que te llame Bea?
-Umm, no. ¿Pero no hay qué pagar? -ya estábamos dejando el bar atrás.
-Ya he pagado yo.
-¿Cuándo? Dijiste que no tenías dinero.
-¿A sí? Pues no lo recuerdo.
-Serás mentiroso...
-¿Yo?  No sabes de lo que hablas, enana -intento burlarse.
-¿No me ibas a llamar Bea?
-Queda mejor enana -rió, -bueno, no has terminado de contarme lo de tus hermanos.
-Pero si te has quedado babeando con mis ojos...

 No respondió a aquel comentario. Estaba de piedra, no sabía que contestar. Se lo tenía ganado, por engañarme. No sabía lo que pensaba su cabeza, pero sí la mía. Aquel chico era diferente, me sentía muy a gusto con él. Y encima le gustaban mis ojos. Unos ojos celestes, bonitos sí, pero comparados con los suyos de un color café claro...

-También me gusta tu pelo. Rizado y de dos colores: por las puntas claro, casi rubio y la raíz morena.
-Hay gente que dice que es teñido... -dije algo desilusionada. Sí, mi pelo era peculiar. En si es castaño, pero la parte inferior tiene unas mechas totalmente naturales de un color rubio. Es una degradación del pelo. Pero es natural...
-Es natural, ¿verdad? -asentí con la cabeza -pues a mi me encanta. Mola un montón.
-Gracias.
-Bueno, me estabas hablando de tus hermanos. Sigue.
-Pues yo soy la mayor de ellos. Luego están mi hermana Samantha, mi hermano James, y el pequeño de todos, Brad.
-Ósea sois cuatro, como mis hermanas y yo.
-Sí, pero no te diría yo que nos quedáramos en estos. Seguro que termina llegando alguno más.
-¿Por qué dices eso?
-Conozco a mis padres.
-Y, ¿tienes fotos de ellos que yo pueda ver?
-¿A qué viene tanto interés con mi familia?
-No se. Quizá si te lo digo te pones a reír.
-Sí, mejor no me lo digas.
-¡Ostras! Es tardísimo. Venga, vamos para casa.

No conteste, sólo le hice caso. Mire la hora en mi reloj. ¿Tan tarde era? La una y media. Empezamos a andar a paso rápido. La verdad es que se nos habían pasado los minutos volando. Habíamos salido de casa a las doce, más o menos. Y ya eran casi las dos.
Recorrimos las calles del barrio, era bastante grande, quizá fueran varios barrios... Zayn iba más delante que yo, constantemente miraba hacia atrás haber si estaba. Se le veía alterado. ¿Qué pasaría si llegábamos tarde? No se a mi, pero quizá a él le restringían alguna cosa. Iba diciendo algo con la boca, pero no se le entendía. Quizá iba pensando en voz alta. La calle por la que íbamos no me sonaba mucho. Vi que se había equivocado. No era esta calle, era una que se veía desde donde estaba yo situada. Pero no era en la que estábamos.

-¡Zayn! No es por aquí.
-¿Qué? ¿Cómo que no es por aquí?
-Es por allí -señale.
-No lo sabes. Por ahí nos perderíamos.
-Pero...
-Sabré yo por dónde es, que vivo aquí desde que era mini -me interrumpió.
-Se que no es por aquí.
-Bien, si tan segura estas, ve tu por allí y yo iré por aquí -asentí aceptando la apuesta. -Te espero en casa.
-Vale. Hasta luego.

Empece a andar en aquella dirección. En la dirección correcta, o eso creía yo. Esperaba que lo fuera, porque si no podría acabar en un lío, o lo que es peor, perdida. Tendría cualidades, pero sin duda, la que mejor se me daba era esa, la orientación. Pero toquemos madera no vaya a pasar algo. Empece a andar con más rapidez, no quería que Zayn llegara antes que yo, y si estaba en lo cierto él llegaría antes. Quisiera llegar antes, para demostrarle que tenía razón. Además, él tenía prisa. No sabía porqué, pero era mejor que acelerara, por si acaso.

Al poco rato llegué. O eso creía.

-Una, dos, tres, cuatro y cinco. Sí, es esta.

¡Bien! Lo conseguí. Zayn todavía no había llegado, o yo no le había visto. Espere un rato, me aposté varias cosas a mi misma de que se había perdido o de que había dado la vuelta. No le había visto en un buen rato. O quizá a mi me había parecido mucho...¿Quién sabe? Todo podía a ocurrir.

-Hola Bea.
-Anda, hola Yaseer.
-¿Y Zain?
-Pues, si le digo la verdad, no lo se. Hola chicas -salude a las demás.
-Zain puede estar metido en cualquier sitio, ¿a qué sí mamá?
-Sí, cariño. Venga, vayamos dentro, ya vendrá más tarde.

Ayude a poner la mesa para comer. No había visto a Zayn desde aquel cruce en la esquina. Desde aquel «Hasta luego, te veo en casa». Subí arriba para cambiarme. Para ponerme otra ropa más cómoda mientras estaba allí en casa. Al subir me sorprendí, allí estaba él. Tumbado en la cama como si nada. ¿Cómo era eso posible?

-Hola, enana.
-Hola... Esto, la comida ya esta casi lista, y ¡¿cómo has llegado hasta aquí?! -pregunte realmente sorprendida.
-Pues eso, que por donde tú decías no era. Llegue antes que tú.
-Mentira. ¿Cómo entraste en casa? Dime la verdad.
-Esta bien. Te vi sentada en el césped delantero y no me gusta perder ante chicas, y menos chicas como tú. Así que, lo que hice fue entrar por detrás haciendo el mínimo ruido y volví a cerrar cómo si no estuviera en casa.
-¿Cómo que chicas como yo? -pregunte, no le había entendido del todo.
-Pues eso, chicas diferentes. Tu eres diferente a las demás, y me gusta esa forma de ser.

Me sonroje sobre aquel comentario no me lo esperaba, sinceramente. Sonreí para mi misma y luego volví a dirigirme a él:

-Bajemos, será lo mejor.

Bajamos abajo, se me hacia más corto el camino de vuelta que él de ida, era extraño. Igualmente, creo que no soy un caso aparte en el mundo.

domingo, 25 de agosto de 2013

CAPITULO 5; ¿Tú?


Llegamos a casa. Doniya me acompaño a la azotea donde dormiría con su hermano, ya que no había más sitio en la casa. Todavía no le había visto, ni sabía nada de él.
Arriba me dijo cual de ellas era mi cama. Daba a una ventana, igual que la otra.  La azotea estaba constituida por varias partes. Un baño, una habitación doble, con camas separadas y una especie de despacho.

Estaba muy bien acomodada y todo estaba ordenado. Me extraño el orden, ya que allí habitaba un chico, y suelen ser muy desastrosos.

Doniya y yo estuvimos ordenando toda la ropa que había traído. Era una chica muy simpática, y guapa. Hablamos de un monto de cosas. Me interesaba saber como era su hermano, pero me parecía descortés preguntarlo y además podía pensar que pudiera querer algo con él. Y de momento no era así.

[…]

-¡Chicas! ¡A cenar! -se oyó desde abajo.

Doniya y yo bajamos. Ya estaban sus hermanas, Waliyha y Safaa, sentadas a la mesa picoteando pan. Imité a los demás y me senté. La casa era preciosa. Tenia una especie de toque Turco, especial. Sé que no son de Turquía, el Yaser y su familia eran de Paquistán pero Tricia y la suya de Inglaterra... Nunca había ido a Paquistán, pero a Turquía sí. Y la casa parecía de allí. Supongo que serían del mismo estilo.

-¡Ya he llegado, familia! -se oyó una puerta cerrarse y a alguien moviendo unas llaves.
-¡Hola! -respondieron todos.

¿Por qué me sonaba aquella voz? ¿Acaso la había oído alguna otra vez? Era raro, me sonaba mucho. Era una voz peculiar, pero no sabía a quien me recordaba.

-Buenas noches -dijo entrando por la puerta -¿Tú? -me miró extrañado.
-¡Tú!
-¿Beatriz? -volvió a preguntar.

Me miraba sin saber que decir. Nadie hablaba. Los demás no se, pero yo... Estaba atónita. Era aquel chico del avión. 'El chico Vans', también conocido como Zayn.
Se sentó en la mesa, al lado de su hermana Waliyha.

-¿Chico Vans? -pregunte esta vez yo. Oí que una de sus hermanas reía y dijo "Buen mote".
-Me llamo Zayn. Ya te lo dije antes.
-Primero, te llamas Zain, que a ti te guste el otro nombre para ligar es otra cosa -dijo Yasser, me sonroje ante aquel comentario... -Y segundo, ¿os conocéis?
-Lo que tu digas papá.
-Sí, nos conocemos -respondí, ya que veía que no iba a contestar -Nos conocimos en el avión.
-Ah, claro, veníais en el mismo vuelo.

Asentí y seguí comiendo. Pensé que la comida me sería un problema. Pero no esta siendo así. Me alegré, porque estaba acostumbrada a comer bien.
Durante la comida sacaron más temas de conversación, todos hablábamos, menos ¿Zayn? ¿Cómo debía llamar a aquel chico? Bueno, para mi era el Chico Vans. Y era el único que no volvió a hablar en toda la noche.

Al terminar de cenar, todos fuimos al salón. Estuvimos viendo una película que echaban en la tele. Cuando terminó subimos cada uno a su respectiva habitación. Todos menos aquel chico con el que compartiría habitación. Él subió antes de que la película empezara, es decir al terminar de cenar.

Cuando subí estaba tumbado en la cama llevaba un auricular puesto, tenía los ojos cerrados. Intente no hacer ruido por si estaba dormido, no molestarle. Cogí las cosas necesarias para dormir y me metí en el aseo a cambiarme.

Cuando terminé salí, deje las cosas en una silla que había cerca de mi cama y me metí en la cama para dormir.

-Buenas noches Chico Vans -susurre.
-Buenas noches enana.

Sonreí tontamente. ¿Qué me pasaba? Yo no sentía nada por aquel chico, ¿o sí? Quien sabe. Nunca había caído enamorada, así que no sabía como se sentía uno al estarlo.

[…]

Dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte. Y pum, un mini saltito. Ya estaba abajo del todo. Que sueño tenía... ¿Qué hora era? Fui hacia la cocina. No había visto a nadie en la casa, menos Zayn, que seguía dormido. Aunque tampoco quería investigar por sí despertaba a alguien.

Empece a buscar por toda la cocina. Para encontrar algo de desayuno. «Anda mira. Un reloj» pensé. Lo mire. ¿Las diez? ¿Enserio eran las diez? Que pronto amanecía aquí. Parecía casi medio día. Pero no siquiera sabía que hora era exactamente.

Abrí el frigorífico en busca de algo de leche. Y bingo. Allí estaba, un cartón de leche. Lo cogí y eche leche en la taza que había cogido. Volví a abrir el frigorífico, esta vez para dejar la leche. Y ahora la próxima misión, ¿buscar algo de fruta? Esto más que intentar desayunar, parece que este entiéndanlo pasar un nivel de algún videojuego.

Reí sobre mi misma. Aquello era inútil.

-Tú...
-¡Yo! -conteste dándome la vuelta y mirando al moreno de ojos café.
-Pensé que lo de ayer era un sueño... -dijo mientras rascaba su cabeza.
-Pues supongo que por desgracia para ti, no lo ha sido.
-¿Desgracia? Estas de broma, enana. Ahora sí que me van a dejar salir por ahí.
-¿No te dejaban antes?
-Sí, pero ahora tengo buena excusa.
-Me vas a usar como rehén. Ya te vale.
-Bueno, nos divertiremos, ya lo veras.

No respondí. Este chico era diferente. En mi instituto no se comportaban así. Y ha dicho 'nos'. ¿Acaso hay un nosotros? Y lo que era peor. ¿Por qué me gustaba esa idea? ¿Y por qué dejaba que me llamara 'enana'? Nunca había dejado ha nadie que lo hiciera.

-¿Qué quieres desayunar?
-¿Tienes cereales?
-Creo que sí. Espera que los encuentre -busco por varios armarios. Seguro que estaba tan perdido como yo. Reí inconscientemente -¿de qué te ríes?
-De que estas tan perdido como yo. Sólo que en tu propia casa.
-Ya -rió. -Mi madre dice "Parece que vives como si fueras un invitado. Sólo sabes donde esta tu habitación y el ordenador" -intento imitar la voz, la cual no le salió nada bien.
-Eres tontito -reí.
-Y tu una enanita.
-Deberías estar orgulloso, eres el único al que dejo que me llame 'enana' y tampoco creo que seas mucho mayor que yo.
-¿Cuántos años tienes? -tomo asiento frente a mi mientras echaba cereales en dos bolls.
-Pues quince. ¿Y tú?
-Quince... -respondió tímidamente. Me paso un boll.
-Gracias. Bueno, y ¿de qué mes?
-Enero. Primera quincena de enero -dijo orgulloso.
-Vale, sí eres mayor que yo. Yo soy de febrero.
-Umm, ¿quieres más? -dijo cogiendo la caja de cereales y elevándola.
-No, gracias.
-Pues yo sí.
-¿Qué hora es?
-Las once, creo. No se.
-Todavía es pronto.
-¿Quieres qué salgamos?
-¿Por ahí? -pregunte, él asintió. -Vale.
-Bien. Voy a acabarme esto.

Espere a que terminara y recogí las cosas, poniéndolas en el fregadero.

Aquel chico era diferente. Me sentía a gusto con él cerca. Era simpático, agradable, y educado. A parte de guapo. Cuando estaba con chicos de mi edad no solía estar así de acompañada, a lo bien. Bien acompañada. En España eran diferentes. Bueno, en España no. En mi instituto en sí. Tenía amigos por medio país. Y sólo los que veía durante la semana no eran interesantes. En Madrid son fríos, callados y repipis. Desde qué salí de Málaga no volví a sentir nada por ningún chico.  Los andaluces somos más salaos, somos más habladores. Lo que más nos gusta en el mundo es sonreír. Simplemente especiales, pero a lo bueno. Porque malo, tenemos poco. Muy poco.

jueves, 8 de agosto de 2013

CAPITULO 4; Pero no me llame de 'usted', por dios...


-Sí, -dije mirando a aquel hombre que preguntaba -¿Malik?

Él asintió con la cabeza y me dedico una amplia sonrisa. La verdad es que se parecía a aquel chico con el que hable en el avión... ¿pero que hacia yo pensando en Zayn? Lo más probable es que no le vuelva a ver...

-Hola, -sonreí esta vez yo.
-Hola -me respondió, miro a mi maleta y preguntó -¿quiere que se la lleve?
-A mi me da igual. Lo que crea conveniente.

Vi que salía una carcajada de aquel hombre, ¿que había pasado? ¿Qué había dicho?

-No me tiene por qué llamar de 'usted'...
-No me llame de 'usted' a mi tampoco -dije más entre carcajadas que sería.
-A las señoritas como tu, se las trata bien, ¿no?
-Gracias, -dije riendo.

Nos dirigimos hacia el coche. Cuando metimos la maleta y las demás cosas nos pusimos rumbo a la casa en la que me alojaría estos dos meses. El hombre parecía simpático me daba un poco de corte hablar con él. Pero la verdad es que era un hombre encantador.

-Bueno, llevamos rato hablando. Y vamos a pasar un verano juntos. ¿Cómo te llamas? -me pregunto.
-Bea... Beatriz. Pero llámeme Bea.
-Te dije que no me hablarás de usted, -rió -Yo soy Yaser. Yaser Malik. Pero llámame Yaser.

Reí ante aquel comentario. Lo que hizo que Yaser también riera. El camino era largo, ya me empece a extrañar. Pensé que estaría más cerca.

-¿A dónde vamos? Esto esta muy lejos...
-Bueno sí, esta lejos. Además vivimos a las afueras de Bradford, en una zona tranquila. Pero ahora vamos a un restaurante, hemos quedado.
-Ya decía yo... Pero, no sois de aquí ¿verdad?
-¿Eres adivina? No, no lo somos. Paquistán, de allí soy yo.

Seguimos hablando durante el viaje. Hasta qué llegamos a aquel restaurante. Entramos dentro, allí nos esperaba una mesa con más gente. Todos tenían algún rasgo parecido a Yaser. Salude a todos ellos, sólo se me quedaron un par de nombres uno de un chico parecido a Zayn pero con los ojos azules que se llamaba Javaad, y la mujer de Yaser. Supongo que era su mujer, ya que la beso cuando llegamos. Un momento, ¿qué hacia yo pensando en Zayn? "Bueno, olvídalo" -me dije a mi misma.

-Hola cielo -me dijo aquellas señora, a la que antes Yaser había besado.
-Hola, -dije tímidamente -Encantada.
-¡Ei! No te asustes. ¿Te apellidas Navarro?
-Sí. ¿Y usted es la señora de Yaser?
-¡No la hables de usted! Te he dicho que nos hables vulgarmente -dijo simpáticamente a mis espaldas aquel hombre que me había conducido hasta el restaurante.
-Perdón.
-No pasa nada, Bea. Ella es Tricia, y sí, es mi mujer. Y aquellas de allí son nuestras hijas, ya tendrás tiempo de conocerlas.
-Vale, yo soy Bea, de Beatriz -dije sonriendo.

"Bueno, ¡SENTÉMONOS!" -se oyó. Mire a los lados intentando saber de donde salía aquel grito. Pero la gente empezó a sentarse así que le imite. Me senté al lado de Tricia, ya que me lo ofreció.

[…]

Pasaron las horas, aquella familia era alucinante. Simpáticos, amables, graciosos, respetuosos... Prácticamente no había palabras para describirles. No sabía cuantas horas llevábamos ya allí, hablando y riendo de cosas con y sin sentido. Como en cualquier comida familiar. Era un lugar de buen comer, que seguro que allí echaría de menos eso. El 'buen comer', Inglaterra puede ser famosa y con glamour por muchas cosas; pero con la comida, no. Sin embargo allí había comido bastante bien.

Pasaron pocos minutos y algunos camareros se sentaron con nosotros. Me pareció extraño. Hasta qué con el paso de los minutos me di cuenta de que camareros y familia 'Malik' eran amigos.

Ya no quedaba nadie más en el restaurante, se suponía que estaba cerrado. Pero nosotros allí seguíamos conversando con todo el mundo. He de admitir, que cuando empezaron a hablarme y a contarme cosas no hablaba, me daba vergüenza. Pero eso era antes. Con el paso del tiempo, en este caso horas, te das cuenta de con quien merece la pena estar y sonreír a su lado. Y esta era una de esas familias.

[…]

Ya era tarde, estaba casi anocheciendo. Ahora estamos de camino a 'casa'. A su casa, y ahora puede que mía. La verdad es que fue una tarde muy agradable. Todo el mundo hablaba y reía. Me daba la sensación de que iba a pasar un estupendo verano al lado de esta familia. La familia 'Malik'.

miércoles, 31 de julio de 2013

CAPÍTULO 3; Una gran llegada

Baje del avión y pise bien firme al bajar por las escalerillas. Por fin, Bradford. ¿La verdad? Jamás pensé que fuera a alegrarme tanto de estar allí.

Ni al salir del avión ni en él, mismo, vi a aquel chico con aquella deslumbrante sonrisa. ¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Zayn? Sí, eso. Zayn. No se de donde vendría aquel nombre, pero no estaba mal.

Entre en el edificio del aeropuerto en busca de mi maleta. No sabia donde era, así que seguí a la gente. Todo el mundo se dirigía hacia el mismo lugar, así que supondría que fuera allí. Cuando llegue lo comprobé. Allí era, el lugar en el que había cintas que se movían y sacaban maletas. Siempre pensé que esas maletas venían de la nada y de repente se transformaban en la tuya. Lo sé es raro, pero son cosas que tiene la vida. Como lo de pensar que la luna persigue a tu coche cuando viajas, son pequeños detalles que tiene la vida.

[...]

Después de un largo rato vi salir a mi maleta por aquella cinta, cuando la recogí y ya iba en camino a salir por la puerta para encontrarme con los que pasaría aquel verano vino un guardia de la policía.

¿Qué había pasado? Yo no había echo nada, soy una inofensiva cría de 15 años... En fin, deje que el destino hiciera lo correcto. Acompañe a aquellos señores hasta no se donde. La verdad, pensé que esto sería de otra forma. 

-Que gran llegadita... -me dije a mi misma en plan irónico. 

Pero la verdad es que me lleve una gran sorpresa al saber que el echo por el que habían venido a buscarme era para ir con aquella familia, leí uno de los papeles que tenia en la mano: Familia Malik. 

Me acompañaron hasta allí. A aquellas puertas que daban al mundo exterior fuera de los aeropuertos. 'Haya vamos'. Esa fue la frase que me dije al salir por las puertas correderas del aeropuerto. Allí es donde me dejo el policia que me habia acompañado. 

-¿Srt. Navarro? 

-Sí, -dije mirando a aquel hombre que preguntaba -¿Malik? 

domingo, 28 de julio de 2013

CAPITULO 2; 'El Chico Vans'


Sólo llevaba una hora y ya me estaba aburriendo. Se me estaba haciendo más largo de lo que pensaba. Necesitaba algo con lo que entretenerme así que saque el ordenador, que llevaba en la mochila de asas.

Empece a cotillear por Twitter y por algunas otras redes sociales. Al poco rato paso un chico castaño por el pasillo que tendría mi edad. Me fije n poco en él, se dirigía a los lavabos. Llevaba una camiseta de Vans, la reconocí enseguida, mi hermano tenia una igual solo que negra... no llevaba la marca muy a la vista, pero sabia que era de Vans. También llevaba unos vaqueros por la rodilla.

Seguí cotilleando por las redes sociales hasta que oí la puerta del baño y mire de reojo. De allí salía aquel chico, al que me parece que denominaría "Chico Vans" ya que también llevaba una gorra plana de Vans.

Volví a mirar la pantalla, divisando como se acercaba por el pasillito, desde los reflejos de aquel ordenador.

 Aquel chaval se paró a mi lado sentándose en el asiento que estaba al otro lado del pasillo. Pero que prácticamente, estaba a mi lado.

-Hola -me saludo. O eso creo que hizo, me miro; y entonces sí supe que aquel comentario iba dirigido hacia mi.
-Hola Chico Vans. -Respondí mirándole con una sonrisa.
-¿Ya me has echado el ojo? Algunas suelen tardar más -¿perdona? Me pregunte a mi misma. ¿Cómo era alguien como él capaz de dirigirse hacia mi con aquellas palabras?

Mire a mi pantalla, dejando sin palabras a ese cretino y sin intentarle prestar mucha atención.

-Lo siento, -oí que salía de sus labios. Seguí sin hacerle mucho caso. -¿Que haces? -volvió a decir, esta vez preguntando.
-Ver cosas en internet.
-¿Tienes internet? -dijo algo asombrado.
-Sí, tengo internet fijo en toda Europa.
-Wow, que suerte... -reí disimuladamente ante aquel último comentario -Yo no le veo la gracia.
-Nada, déjalo, Chico Vans.
-Zayn, me llamo Zayn. ¿Acaso quieres que te llame ricitos?
-¿Sólo se te ocurre ese nombre? ¿No te has fijado en nada más?
-Bueno sí, tu sonrisa.

Me tape la boca de inmediato, para nada tenía una sonrisa bonita, normal que se hubiera fijado. Tenía los dientes... Bueno, simplemente no estaban rectos y bien, no eran muy bonitos.

-A mi me gusta, tu sonrisa.

Sonreí tímidamente y mire directamente a aquellos ojos color café.

-Gracias, supongo.
-No eres de Inglaterra, ¿verdad?
-Soy de España… ¿No serás de allí y estamos hablando inglés a lo tonto?
-Sí, si que soy de aquí. Sólo que mi familia nos es original de aquí...

Note como mi sonrisa se agrandaba, aquel chico que de primeras se había comportado como un... Bueno, no hay palabras para definir algunos comportamientos, y ahora... ¿Me piropeaba? Lo que puede cambiar la gente de un momento a otro en un pestañear de ojos. Eso si que era asombrante.

[…]

-Ricitoss...  -dijo, yo sin hacerle prácticamente caso seguí mirándole embobada con aquella sonrisa perfecta. ¿Y si era verdad que el amor a primera vista existía?
-Dime, Chico Vans.
-Te he dicho que no me llames así, ... -intentó terminar aquella frase con mi nombre, pero no lo sabía, ya que nadie se lo había dicho.
-Bea.
-Bueno, Bea, no me llames así.
-Ya mucho no te voy a poder llamar de ninguna manera… Se ha encendido la luz para los cinturones.
-¿Enserio? ¿Ya? -dijo mirando. -Pensé que llevábamos menos tiempo hablando.
-Sí, y yo -respondí metiendo el ordenador el su funda.
-¿Te ayudo? -dijo ayudándome.
-Gracias.

Su sonrisa constante amplio y subió el ordenador a la zona de equipaje de mano.  

-Bueno, ha sido un placer.
-Lo mismo digo, Bea.

Sonreí mientras tomaba asiento y mientras él se iba a su asiento.
Se notaba levemente como el avión iba descendiendo suavemente. Delante mío había un niño que iba diciendo constantemente que ya se veía la ciudad y la torre de control del aeropuerto, por como hablaba la mujer que iba a su lado, se la notaba alterada. Eso me recordó cuando yo viajaba en avión con mis padres.

Cerré los ojos y deje que el avión descendiera con mi consentimiento que aterrizara y que dejara y eligiera lo que pasaría aquel verano. Era la hora de vivir una vida fuera de casa. Sin nada planeado, pero con todo constante…

'Tr, Tr, Tr, Tr, Tr, Tr, Tr' Eso es lo que sonaba y retonaba en mis oídos, el avión ya en el suelo andando firme y estirado, como debe de ser en tierras extranjeras. Ahora era la hora de la carrera de maletas. Ese pequeño instante en el que todos los padres se quitan los cinturones antes de tiempo, se levantan, y cogen sus maletas y las de sus familias y hacen hueco en el pasillito. Para la gente normal eso era... ¿como decirlo? Normal, como beber agua para no morir, pero para mi no, para mi desde pequeña había sido una carrera entre los padres para saber quien era más rápido. Pero en mi caso no era mi padre el que se levantaba, si no yo. Siempre me gustaba levantarme la primera del asiento. Y llego el momento, mientras el avión se colocaba los adultos se levantaron y cogieron sus cosas.

Cogí mi mochila de asas y la cámara, empece a andar por aquel pasillo estrecho de los aviones pero que servía para que cualquier persona cupiera.

Empece a bajar las escalerillas, era hora de volver a pisar tierras Inglesas.

viernes, 19 de julio de 2013

CAPITULO 1; Hora de Partir


Verano de 2008 y 2009. En esos dos veranos conocí a los que sería mis "Amores de Verano". En esos dos veranos conocí a dos de mis ahora ídolos.
Pero por supuesto tampoco podría olvidar el otoño-invierno de 2008, después del verano, cuando aquel chico invadió por completo mi corazón. Pero no de amor, si no de otro tipo de sentimientos.

Lo mejor será que empiece por el principio. Es lo más lógico, ¿no?


VERANO DE 2008

Oí gritar a mi hermano al otro lado de la escalera diciéndome que bajara. Según lo gritó seguramente llegaba tarde al aeropuerto. Cogí mi mochila de asas y la bolsa de la cámara de fotos, con ella dentro, que se hallaban en mi cama y salí por la puerta escopetada.

-Venga, date prisa. Las demás cosas ya te las he metido en el coche -dijo mi hermano algo alterado.
-Ya voy, tranquilo. -Respondí saliendo por la puerta con rapidez.

Entre en el coche. No sabía que pasaría ahora. Estaba deseando de llegar a mi destino, pero ¿qué me esperaría allí? Quien sabe, a lo mejor es la familia más maja del mundo. Pero ¿y si no es así? Espero que si, obviamente. No quiero que me pase nada, y menos a tanta distancia de casa, sin conocer a nadie.

Voy a ir todo el verano a Inglaterra, dos meses, sola. Con personas inglesas. Eso si, ¿para que engañarme? Deseaba esto desde que era pequeña. Olvidarme del mundo, de mi hermano mayor por dos meses. Le quería, sí, y mucho. Pero vivir los dos juntos todos el año... También me apetecía desconectar.

Llegamos al aeropuerto, además, con tiempo de sobra. Fuimos a facturar las maletas, la verdad es que no llevaba mucho equipaje. Una maleta grande, la que entraría a facturar, y dos bultos de mano.

Estuvimos el tiempo que fue necesario esperando, le dejaron entrar en la zona de embarcación, ya que iba a ir sola de intercambio con una familia, y necesitaba a un adulto "responsable" que estuviera conmigo hasta que entrara en el avión.

-Haber Beatriz, ¿lo tienes todo? Los papeles y esas cosas que te van a pedir.
-Sí. El pasaporte, los papeles, y la familia con la que voy. Y los bultos estos.
-Esta bien, -hizo un silencio -¿a que me va a echar de menos esta renacuaja?
-No mucho... -dije casi riendo.
-Ya te vale -dijo abrazándome raramente.

Reí haciendo que el también riera. Oí que entre un susurro de sus labios dijo "que tolay esta echa..."

Pasaron los minutos y de repente se oyó por megafonía: 'El vuelo a Inglaterra empezará a embarcar en unos instantes, por favor, queridos pasajeros: hagan una fila en la puerta de embarque'.

-Me da que es tu vuelo -asentí ante aquel comentario.
-Esta bien, haya vamos -dije casi en un susurro.

Me despedí de mi hermano, me dio mil instrucciones, como siempre, pero las acepte. Le di un gran abrazo y me metí en el avión con una azafata. Mi asiento estaba en el pasillo, lo agradecí, me encanta estar en el pasillo. Me senté en el asiento. Y empece a observar, entraba bastante gente... Sería un vuelo entretenido.

El avión empezó a moverse cuando ya todos estábamos sentados y todas las maletas, mochilas, bolsos y demás equipaje de mano estaba colocado.

[…]